Relato de un Asombroso Viaje en Tren.

El viaje en tren que debes hacer antes de hacerte viejo.

Cuadragésimo segundo relato "Living la vida Georgia" 20 abril, 2018

Subimos al tren casi por casualidad. La estación de Bakuriani parecía abandonada. Con miedo a resbalarnos en el hielo y la nieve fuimos rodeando, lentamente, la vieja estación hasta que, finalmente, dimos con una puerta que no estaba cerrada. Mediante gestos un señor malhumorado nos dijo que habían dos trenes diarios hacia la ciudad balnearia de Borjomi. Nerviosos y molestos ante su indiferencia, intentamos señalar nuestros relojes para que nos dijese la hora exacta en la que el tren partía. Con una sonrisa socarrona, nos tuvo en vilo más de la cuenta hasta que nos anunció que si esperábamos unos minutos podríamos viajar en el famoso tren Kukushka que atravesando un bosque increíble desciende por las nevadas montañas del pequeño Cáucaso.

Los minutos parecieron horas. A pesar del sol resplandeciente que iluminaba nuestras caras y debido al intenso frío, tuvimos que golpear con los tacones en el suelo para tratar de que no se nos congelasen los pies. Poco a poco, la estación se llenó con varios esquiadores, muchos lugareños y un grupo de turistas hindúes.

El pequeño tren esperó hasta las dos y cuarto, y comenzó a moverse lentamente. En el interior los gritos de los niños se mezclaban con conversaciones ruidosas. La gente comía pipas y abrían la ventanas para combatir el intenso calor procedente de la calefacción y los diferentes aromas provenientes de la comida india. Al principio miramos por las ventanas, pero una vez que entramos en el bosque, salimos y a pesar del gélido frío, pasamos el resto del recorrido disfrutando de las vistas desde el exterior. Afuera, se respiraba tranquilidad, podíamos admirar las vistas, ver la vida rural en las distintas estaciones medio desmoronadas, y sentir el puro aire, gradualmente cada vez más cálido, a medida que el tren descendía por las vías.

El maravilloso viaje en tren desde Bakuriani a Borjomi duró dos horas y media, en la que el tren jalonó el ondulante borde de un acantilado, a lo largo del río y a través de un bosque de abetos. Tuvimos la suerte de que el valle estaba cubierto de nieve y, por tan solo 2 laris o 60 céntimos de euro, pudimos pasar una alegre mañana viajando por esta maravilla invernal de Georgia disfrutando del ambiente del pasado, respirando el aire fresco en el pequeño porche del vagón, extendiendo la mano y tocando fácilmente los diáfanos copos de nieve que pasan muy despacio mientras se depositan entre las ramas verdes de los arboles.

Cuando llegamos al valle pensamos, equivocadamente, que todo había acabado pero todavía quedaba sentir el traqueteo del tren en el escondido puente que el mismo Gustave Eiffel construyó por orden de los Romanov, la familia real rusa que a comienzos del siglo 20 construyó el Palacio de Likani y este espectacular ferrocarril de vía estrecha que circula por estos bosques de cuento de hadas. La desconocida y encantadora estructura del puente que diseñó el ingeniero de fama mundial, fue traída por piezas e instalada en el profundo cañón del río Tsemistskali y fue una delicia cruzarlo meditando con ese ruido del tren y con esa nota precisa y musical que dan los silbatos de los trenes, una nota que ensordece y mengua lentamente mientras uno va tranquilamente viajando en el tren, desplazándose por el mundo y disfrutando como lo hicieron tantos viajeros antes que nosotros.

Y allí cruzando el puente me vi, en aquel preciso instante, como Amelie, cultivando como ella el gusto por los pequeños placeres, experimentando esa felicidad extraña que ella sentía hundiendo la mano en un saco de legumbres, partiendo el caramelo quemado de la crema catalana con la cucharilla o lanzando para que reboten las piedras en el canal de San Martin.

Si no sabemos valorar los placeres de la vida, a lo mejor es que no nos los merecemos.

 

A post shared by Gracia Gracia (@gamonal123) on

Dejé Bruselas y llevamos en Georgia más de 8 meses visitando muchos lugares increíbles. ¡Todavía estoy tratando de ponerme al día con todo lo que tengo para escribir! Mientras tanto, puedes leer mis relatos sobre mis lugares favoritos que vale la pena visitar este encantandor pais y mi megaguia para viajar a Georgia con toda la información básica si quieres viajar a este pais: nuestra base es Kutaisi y realmente disfrutamos de su ambiente relajado y de todos los monasterios que visitamos cerca. Después, hemos estado varias veces en la mágica zona de Svanetia y Ushguli, que es el pueblo más alto poblado continuamente en Europa y famoso por sus torres medievales. Hemos visitado muchas veces los balnearios abandonados de Tskaltubo cerca de Kutaisi, un destino favorito del mismo Stalin para tomar los baños y Gori su ciudad natal. Desde aquí, hemos visitado Armenia y Azerbaiyán y visitado numerosos parques naturales para hacer una de las cosas que mas nos gusta hacer: disfrutar con estupendos trekkings, una de ellas una caminata en el valle del Truso en la zona de Kazbegui.

¿Has hecho algún viaje en tren por algún sitio insólito durante tus viajes? ¿Te gusta viajar en tren? ¡Comparte tus ideas conmigo en los comentarios!


Ayúdame compartiéndolo en tus redes sociales.