Las 4 cosas más chocantes de no ser georgiana y vivir en el país del Cáucaso.

Sorpresas gratas.

Cuadragésimo relato "Living la vida Georgia" 4 abril, 2018

1. La autovía georgiana

He tenido que caer en este país para aprender que las vacas pueden saltar. Y lo hacen en los sitios mas insospechados, como en la autovía principal que une por tramos Tbilisi con Kutaisi. Allí estaba yo, contenta de haber abandonado Tbilisi donde coches con volantes a la derecha y a la izquierda se confunden y cuando más confiada estaba, al iniciar un tramo de autovía, una visión de dos vacas cruzando la carretera me hicieron frenar. Mientras calculaba la distancia que tenía para pasar, desde el otro lado, otra vaca, desde lo alto de la medianera que separa los carriles, saltó a mi izquierda dejándome estupefacta. El estado de shock no se me quitó hasta que no ví a un gigantesco camión haciendo marcha atrás porque se había pasado varios kilometros la salida. A todo esto solo le gana, en uno de nuestros viajes a Batumi un conductor suicida conduciendo en sentido contrario por la autovía perseguido por la policía. Así que los coches de policía. haciendo guardia en las salidas de las autovías antes me sorprendían, ahora me calman.

Las 4 cosas más chocantes de no ser georgiana y vivir en el país del Cáucaso

2. Los georgianos son desmesurados

Los georgianos hablan a un volumen demencial y realmente suena como si todos estuvieran muy enfadados. Son amables y hospitalarios pero les cuesta sonreír. Al principio me daban un poco de miedo, cuando llegué a Kutaisi, nunca sabía si el frutero gruñía porque le estaba manoseando demasiado los deliciosos tomates, o si a la chica malhumorada que suele perseguir a los clientes por el supermercado, para vete a saber qué, no le gustaba que yo anduviese entre estantes de comida que no entiendo. Ahora lo tengo asumido cuando entro a un comercio o a una de las tantas farmacias que hay en todas las ciudades, me río y sé que detrás de esa bata blanca y tras ese mostrador hay una persona que no es mala y que sigue gritando cuando se lanza a festejar cualquier cosa con tartas del tamaño de una plaza de toros, con botellas de cerveza de dos litros y medio, bailando con orquestas que dejarían sordo a cualquiera, comiendo 50 khinkhalis o colgando cientos de kakis en sus casas.

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3. La religión y sus iglesias

Es sorprendente ver la religiosidad y como los georgianos se santiguan con tres dedos tocándose primero la frente, después el pecho, luego el hombro derecho y por último el hombro izquierdo, en el preciso momento en que ven, aunque sea a lo lejos, una de los miles de iglesias que hay en este país o de las enormes cruces de hierro que colocan en los caminos, aunque vayan adelantando en una curva sin visibilidad a 200 Km. por hora y en la otra mano lleven un cigarro. Las iglesias están llenas de vida, de velas encendidas y de novios diciendo si quiero. En las puertas, los drones de ultima generación esperan para captar las primeras imágenes de los recién casados. Así que me sorprendió que en Batumi existan bodas Express como en las Vegas ya que hay iglesias que se reconstruyen por todos lados. Cualquier sitio es bueno para colocar un cepillo y esperar así que los transeúntes echen unas monedillas. Los hemos visto en medio de la calle, en parques, junto a las fuentes, y hasta en la puerta de las tiendas.

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4. El nombre del país y sus orígenes

Georgia es el nombre en el que occidente se conoce a este país del Cáucaso del que poco a poco me voy enamorando. Sin embargo, para los lugareños el nombre de su país no es Georgia sino Sakartvelo. Indagando un poco más, pude saber que el nombre proviene de la región central georgiana que se llama Kartli, región conocida en la antiguedad, curiosamente, como Iberia. Continué investigando y aunque yo lo desconocía, parece que todos los georgianos saben de memoria la teoría que sostiene que las lenguas caucásicas, semitas y vascuences provienen de un tronco común, y que considera a georgianos y vascos como pueblos hermanos. Es una cosa que oí por primera vez de camino a Vardzia pero que se ha repetido infinidad de veces, cuando dices que eres español, hay un eco, en la que en medio de un montón de indescifrables sonidos, aparece la palabra vascos y hermanos.

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